Mis queridos kilos…

La semana pasada fui al médico por unas recetas y ya que tenía tiempo (cosa rara en él) me dijo que me tomaría la presión y me pesaría. La presión normal, ahora lo de la balanza fue otra cosa… 65 kg.  A ver, no me voy a engañar, ya sabía por la ropa que no había bajado mucho… pero eso de volver a subir… Estoy cansada.

Mi techo fue de 67 kg, y me puse muy contenta cuando el año pasado había bajado a 63 kg. Recuerdo que pensé, “Bueno, ahora es cuestión de recuperar poco a poco mi peso, tampoco aspiro a mis 55 de toda la “otra” vida, pero al menos llegar a unos 58, no?”. Ilusa yo!

Sin duda tendré que esperar más tiempo a que el cuerpo se regule. Eso sí, me comprometo a hacer más ejercicio… Confieso que es mi punto débil.

Lo bueno de todo ésto es que cuando uno empieza a quejarse del peso es que está mejor… porque cuando te duele tanto el cuerpo y te duermes por los rincones, o apenas puedes levantarte del sillón, o recordar que hiciste ayer…¿quién se acuerda del peso?

Otra vez mi TSH está normal!

Hoy recibí los resultados de los análisis. Después de varios meses de un riguroso control, la TSH vuelve a estar normal. El número exacto es: 0.712 (los parámetros son: 0320 / 4.970)

Estoy contenta y expectante al mismo tiempo. En realidad quiero tomármelo con calma… No es la primera vez que tengo los marcadores normales. Tengo que esperar  y controlarme dentro de un par de meses para ver si no hay cambios.  Si todo sigue igual, dentro de algunos meses podré decir que estoy en la dosis.

¿Los síntomas? Menos y con menor intensidad, pero todavía alguno de ellos me siguen acompañando. Por ejemplo, a veces aparece el cansancio, los dolores en las articulaciones, los “bajones” de tiroxina, el zumbido en los oídos, el sobrepeso, incluso la alergia alrededor de los ojos. Pero, eso sí, pueden pasar muchos días sin que recuerde la enfermedad, lo cual para mí ya es como un milagro.

¿Encontrar la dosis es recuperarse totalmente? No lo sé, habrá que esperar, pero les iré contando qué pasa.

Descompresión de Tiroxina

Hoy me levanté cansada. Anoche me dormí rápido. No puede mirar la película que habíamos alquilado. Me giré en la cama y me quede muy quieta, en silencio y sin luz. Le pedí a mi marido que no me hablase porque no me sentía bien. Cuando tengo esta “descompresión de tiroxina”, así lo llamo yo, él sabe que no puede hacer otra cosa que esperar a que me pase.

Es muy difícil explicarlo… unas horas antes empiezo a sentirme mareada, embotada, como si estuviese en un barco pequeño, de esos que se mueven mucho. Un hormigueo suave, muy suave se instala en mi cara, sobretodo en la zona de la boca. Y el cansancio, el infatigable y perenne cansancio…

A medida que pasan las horas el cansancio, el mareo y el hormigueo van en aumento… Hasta llegar a un punto en que la respiración se ha vuelto tan, tan lenta (hipoventilación) que parece que voy a desmayarme. Lo único que puedo hacer es descansar, buscar un lugar cómodo y quedarme quieta, o mejor aún dormir. Una vez que me despierto ya ha pasado.

Mientras intento explicar ésto me viene a la mente la imagen de una batería que de pronto pierde carga y se va apagando… Sinceramente no sé que puede pasar si no descanso en ese momento… No sé si el cuerpo “desconectaría” a la fuerza para recuperar energías. No lo sé.

¿Alguien con esta enfermedad ha pasado por lo mismo?