Un tiempo de “curación”

Necesitaba este tiempo de silencio, el primero y el segundo. He logrado olvidarme de la enfermedad durante meses. Por eso necesitaba distanciarme de todo lo que estuviera relacionado con el hipotiroidismo. Siento haberme ido teniendo cientos de comentarios esperando respuesta, pero sé que entenderán que este silencio, esta distancia también “cura”. A mi me “curó” de muchos tics que te deja la enfermedad, de muchos miedos y neuras que quedan pegados a ti como una cáscara, por eso los crees propios, pero no son tuyos, no forman parte de ti, de lo que eres, de tu identidad, sino de lo que has arrastrado durante años, de lo que has sufrido y sobre todo de un pensamiento que crees verdadero: “Esto no va a cambiar”. Pero CAMBIA, te aseguro que cambia!
Felicidades a todos y a todas!!!!

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El vestido negro

Hoy, después de casi tres años puedo ponerme el vestido negro. Uno largo de lino que guardé una y otra vez con la esperanza que llegaría este momento. Y llegó. Me parece mentira. No sólo logro abrochar su larga hilera de botones sino que incluso puedo moverme y sentarme sin dificultad…

Mientras me miro al espejo, pienso en los últimos meses, difíciles, pero no tan difíciles como los anteriores. Los miedos, los dolores, el cansancio, la tristeza…, estuvieron allí, a veces sólo se asomaban, otras marcaban su presencia sin dudarlo… Por eso describir ese momento con mi vestido negro me parece más que significativo a la hora de  volver a conectarme con este diario. Aún no he bajado los trece kilos ni todos los días me siento bien pero algo cambió. Hoy no sólo me puedo poner mi vestido negro sino que empiezo a reconocerme cuando me miro al espejo.

Soy Emma, y sufro de hipotiroidismo

Yo soy hipotiroidea. Sí. En este momento me siento como en un grupo de autoayuda, de esos que se ven en las películas. Justo cuando se ponen de pie, con cara de “mea culpa”, y dicen la frase que tanto esfuerzo les costó formular… “Me llamo Emma, y soy HIPOTIROIDEA”.

Un día sin más, recuerdo que fue por la mañana, me dijeron que padecía de hipotiroidismo. La endocrina, una chica joven, delgada y seguramente sana (digo ésto porque más tarde descubrí que hay dos mundos: el de los enfermos y el de los sanos…), lo dijo a la ligera… “Hipotiroidismo”. Claro, es su especialidad, pero no la mía (hasta ahora)…Lo cierto que se apuró en escribir una receta sin explicarme exactamente de qué se trataba; aunque también se le olvidaron otras cosillas, pequeñas, sin importancia… como hacerme una ecografía o recomendarme que tomase la pastilla en ayunas, lo más lejos posible del desayuno… Pero eso es para otro día.

Hoy simplemente quiero presentarme y decir que este blog responde a mi necesidad de poner en voz alta las frustraciones, los miedos, las dudas, las molestias, los enojos, los dolores (porque también duele literalmente), las ideas, las marchas y contramarchas de esta enfermedad que no se irá aunque renuncia a ella.

“Soy Emma. Y sufro de Hipotiroidismo”