Mis queridos kilos…

La semana pasada fui al médico por unas recetas y ya que tenía tiempo (cosa rara en él) me dijo que me tomaría la presión y me pesaría. La presión normal, ahora lo de la balanza fue otra cosa… 65 kg.  A ver, no me voy a engañar, ya sabía por la ropa que no había bajado mucho… pero eso de volver a subir… Estoy cansada.

Mi techo fue de 67 kg, y me puse muy contenta cuando el año pasado había bajado a 63 kg. Recuerdo que pensé, “Bueno, ahora es cuestión de recuperar poco a poco mi peso, tampoco aspiro a mis 55 de toda la “otra” vida, pero al menos llegar a unos 58, no?”. Ilusa yo!

Sin duda tendré que esperar más tiempo a que el cuerpo se regule. Eso sí, me comprometo a hacer más ejercicio… Confieso que es mi punto débil.

Lo bueno de todo ésto es que cuando uno empieza a quejarse del peso es que está mejor… porque cuando te duele tanto el cuerpo y te duermes por los rincones, o apenas puedes levantarte del sillón, o recordar que hiciste ayer…¿quién se acuerda del peso?

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Cuando te quedas en blanco

Hoy recordaba una clase de alemán, la primera y la última que tomé. Estábamos, mi marido y yo, varados en Buenos Aires cuando decidimos apuntarnos al Goethe Institut, yo por aburrimiento, él porque es un apasionado de los idiomas. Las vacaciones se habían vuelto una pesadilla, una especie de espiral donde sólo veíamos médicos y más médicos, sin ninguna respuesta clara…

Con la cara hinchada por una explosión alérgica -que más tarde resultó ser una de las primeras señales de un hipotiroidismo agudo- y el cuerpo empujado por el poco aliento que tenía llegué a la clase. Me acomodé en un rincón y me presenté. Éramos unos diez alumnos en total. Tomé aliento e intenté escuchar con la mayor atención posible, pero de pronto me di cuenta que las palabras de la profesora se quedaban afuera de mi cabeza. Y lo gracioso es que hablaba en castellano. Escuchaba el sonido pero por alguna razón no podía comprender con exactitud lo que decía. Me empecé a poner nerviosa. Sentía calor, mucho calor en todo el cuerpo. Lo peor vino cuando empezaron las primeras palabras en alemán, sencillas, muy sencillas como para un niño de prescolar. Nos hacía repetir en voz alta lo que había escrito en la pizarra. Para ese momento yo ya no veía muy bien las letras, llegaban a mí lejanas y borrosas. En realidad, percibía  el aula, y todo en ella, de manera extraña. Me sentí agotada y confusa. En ese momento repartió unas hojas de ejercicios para completar en parejas. No pude responder ni una sola de las preguntas. Cada vez que buscaba las palabras en mi mente no estaban, había como un vacío, un completo y profundo vacío. Simplemente no había nada allí. Podía ver el rostro sorprendido de la otra persona esperando una respuesta, al mismo tiempo que sentía mi esfuerzo inútil en buscarla. Sólo le devolvía silencio. Un silencio envuelto en angustia y vergüenza. No entendía porqué me estaba pasando eso.

No pude salir al descanso, estaba agotada. Me quedé sentada y en silencio, con mi marido a mi lado. La profesora se acercó para preguntarme qué estaba pasando. Le dije que estaba enferma pero que no sabía qué tenía.

Esa fue mi primera y última clase de alemán. Lamentablemente, no fue esa la única vez que me quedé en blanco, fueron muchas, demasiadas, al punto tal que tuve que dejar de trabajar. Incluso me di cuenta que había olvidado muchas cosas de mi pasado. Como si nunca hubieran sucedido. Eso lo noté con el tiempo y después de haber encontrado un buen tratamiento, entonces empecé a recuperar la concentración y también parte de mi memoria. Todavía estoy en ese proceso.

Apatía e insomnio

A veces aparece la apatía, otras el insomio, o simplemente la combinanción de ambas. Yo he padecido muchos meses de nerviosismo y desgano, por momentos pensaba que me subía a una montaña rusa, por otros que me hundía en un pozo.

“Durante las primeras fases de alteración de la función tiroidea, los trastornos emocionales pueden ser poco aparentes. Generalmente también se produce a nivel cerebral un bajo nivel de actividad que es la característica general en el hipotiroidismo. El cuadro puede ser muy variado y no siempre está en relación con el nivel de TSH, es decir, con el grado de hipotiroidismo. Generalmente destaca la sensación de torpeza mental, la pérdida de memoria, el desinterés o la pérdida de interés por las cosas, la sensación de tener el cerebro como “acolchado” y en general el deterioro de todas las funciones sensoriales, psíquicas y motoras. Conforme avanza el proceso, se pierde el interés por todo, todo da igual, baja el rendimiento intelectual y la capacidad de aprendizaje. Notamos que repercute en la actividad intelectual, en la laboral y en las relaciones con los demás, y a ello se une una sensación de ansiedad. Aquí se pueden establecer todos los grados que queramos, pero el paciente nota que no es el mismo que era, que algo va más despacio. A veces, como insistimos, el proceso se desarrolla de una forma muy lenta y en las personas mayores esta situación puede incluso achacarse a la edad. En los casos más avanzados o más evolucionados, se llega a una fase de desinterés absoluto. Lo que más llama la atención a quienes lo rodean es precisamente eso, la apatía, la somnolencia y la lentitud de pensamiento, habla y movimiento, la sensación de ausencia, la falta de afectividad, de respuesta emocional. La voz se hace pastosa y la conversación lenta, le cuesta trabajo elaborar el pensamiento y encontrar las palabras. En un paso más adelante ya son personas que no hacen caso de lo que las rodea, con muy escasa o casi nula actividad motora y que pueden dormir o dormitar, si se las deja, hasta 20 horas diarias. Es la evolución que puede desembocar en el coma hipotiroideo. Manifestaciones neurológicas de Forma Ansiosa. Sin embargo la lentitud, el letargo y la somnolencia, no se presentan en todos los pacientes hipotiroideos. En algunos puede aparecer irritabilidad, inquietud e insomnio. Es una sintomatología que desorienta al médico, que puede pensar en una situación de ansiedad y tratarla con tranquilizantes o ansiolíticos que aun confunde más el cuadro clínico, ya que puede mezclarse ansiedad con cansancio y abatimiento.”

http://www.tiroides.net/depresion.html

¿Has pasado por lo mismo?