¿Cuál es mi dosis?

No lo sé. Todavía no he llegado al punto en que se supone el médico dice: “Esta es tu dosis”. Y tú entonces sientes como tus hombros se desploman después de haber aguantado una situación pesada y aparentemente interminable… Alguien en tu interior grita: Al fin lo has conseguido! Objetivo cumplido! Ahora a vivir como antes, sin agobios…!

Pero… ¿llega en realidad ese momento?, ¿o sólo se trata de un anhelo?.

Mi historia más reciente con la dosis se remonta a Octubre pasado. Después de subir y bajar dosis, por fin encontré una médica maravillosa en un pequeño pueblo irlandés… Jamás hubiese imaginado que esa joven mujer de aspecto frágil, que atendía en uno de los pocos consultorios de aquel pequeño pueblo de pescadores, iba a escucharme y atenderme con tanto cuidado y rigurosidad. Es a ella a quien debo agradecerle mi mejoría, la que no tuve en todos los años vividos en España.

Como decía, a partir  de octubre mis marcadores se normalizaron: la dosis era: tres días a la semana eutirox de 100 mg, cuatro días de 150 mg (Una fórmula que en España, donde vivo nuevamente, es de “locos” – palabras literales de uno de los médicos que me atendió)…  Hace veinte días los controles de rutina mostraron una TSH muy baja, cosa que me ha obligado a bajar los martes de 150 a 100… La próxima semana toca analítica y veremos si es necesario bajar más la dosis o no.  (Por suerte es mi médica de Irlanda quien me sigue controlando, porque si dependiera de los médicos de aquí ya me hubiesen bajado todo a 100 mg y después “Ya iremos subiendo”, que traducido es una verdadera locura!)…

¿Cuál es tu historia con la dosis?

No estoy bien

Estos días no he estado bien. Ahora mismo es mi marido quien escribe. No quería dejar pasar más tiempo sin decir “HOLA”.

Las náuseas, los hormigueos, el dolor de cabeza, la falta de visión no han querido abandonarme en esta última semana. Mañana perdiré cita a la endocrinóloga. Veremos qué me dice.

No sé… a veces tengo miedo de tener una enfermedad grave.

“¿Hay alguien que le esté pasando lo mismo?”

Como en una montaña rusa…

Esta semana empecé el cuarto cambio de dosis de lo que va del año. En febrero pasé de 100 ml de Eutirox a 125, luego a 150, a 130, y ahora a 128… A esto se le suma que cambié de médico, de país, de idioma… En fin, en este momento mi cuerpo está suspendido en una montaña rusa.

Dicen que estaré mejor, que recuperaré mi cuerpo, mi cara, mi vida… Dicen que tengo que tener paciencia, que es cuestión de tiempo…

“¿Es verdad?”