Mi TSH

Hace más de un año que estoy regulando la medicación, bajando muy lentamente la dosis. El año pasado fue un caos. A principio de ese año todo parecía que estaba arreglado con 100 mg cada día. Pero no.

Terminó mi estancia en Buenos Aires y en Enero ya estaba en Irlanda. El cambio fue brutal y el cuerpo lo acusó. Viaje a España a ver un médico. Me recetaron 125 mg diarios. La cosa no funcionó y pensé que podía resolverlo sola y subí la dosis a 150 mg. Una verdadera locura.

Estuve bastante bien durante dos meses. Sin embargo, fui a ver una médica del pueblo donde vivía. Me dijo que tenía que bajar la dosis. Y yo le dije que no porque me sentía bien. Otra verdadera locura. Al poco tiempo el cuerpo estalló y los síntomas se atropellaban para tener cada uno su protagonismo. Un desastre.

Aprendí tres cosas: JAMÁS UNO SOLO PUEDE CAMBIAR LA DOSIS. Segundo, EL ESTRÉS AGUDIZA EL HIPOTIROIDISMO (en ese momento es muy importante tener un control médico más exhaustivo); LOS SÍNTOMAS APARECEN Y DESAPARECEN CON EFECTO DE RETARDO (Es decir, el cuerpo tarda semanas incluso meses en manifestar cualquier cambio, positivo o negativo)

En este momento estoy tomando 100 mg de Eutirox cinco veces a la semana, y 150 mg los días restantes. Recuerdo que a principio de año, mi dosis era: tres días 100 mg, cuatro 150 mg. Seguramente tendré que seguir bajando porque no me siento muy bien. Ya veremos qué me dicen los análisis esta semana.

¿Cómo está tu TSH?

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Irlanda, frío y oscuridad

Ayer encontré una nota que escribí el año pasado estando en Irlanda. Al leerla recordé lo mal que estuve, el dolor en el cuerpo, el cansancio y los eternos días sin poder salir de casa… Todo ello sumado a uno de los grandes males de esta enfermedad: la soledad. Una soledad profunda que nace a partir de la incomprensión… No importa lo que sientas o digas, se trata de una “enfermedad benigna”, como me señaló un endocrino español… “Benigna”… Pura contradicción. Si la enfermedad fuera “benigna” no sería eso: enfermedad…

“Me alejé de la ventana, hacia frío. Septiembre en Irlanda, frío y oscuridad. Estoy cansada, muy cansada. La enfermedad me da treguas muy cortas, apenas me ilusiono… y ya, otra vez, el dolor, el cansancio… la tristeza.

Me toca preparar la comida. Todos estos meses han sido casi mi única actividad. Triste, no?. Sí. Triste, sí. Ideas muchas. Hechos muy pocos, casi ninguno. Veremos qué pasa en los próximos días.

Ya es tarde. Cenar, y después a la cama. Tal vez quede tiempo para ver alguna película.

Wicklow, 09 de octubre de 2008″

¿Cuál es mi dosis?

No lo sé. Todavía no he llegado al punto en que se supone el médico dice: “Esta es tu dosis”. Y tú entonces sientes como tus hombros se desploman después de haber aguantado una situación pesada y aparentemente interminable… Alguien en tu interior grita: Al fin lo has conseguido! Objetivo cumplido! Ahora a vivir como antes, sin agobios…!

Pero… ¿llega en realidad ese momento?, ¿o sólo se trata de un anhelo?.

Mi historia más reciente con la dosis se remonta a Octubre pasado. Después de subir y bajar dosis, por fin encontré una médica maravillosa en un pequeño pueblo irlandés… Jamás hubiese imaginado que esa joven mujer de aspecto frágil, que atendía en uno de los pocos consultorios de aquel pequeño pueblo de pescadores, iba a escucharme y atenderme con tanto cuidado y rigurosidad. Es a ella a quien debo agradecerle mi mejoría, la que no tuve en todos los años vividos en España.

Como decía, a partir  de octubre mis marcadores se normalizaron: la dosis era: tres días a la semana eutirox de 100 mg, cuatro días de 150 mg (Una fórmula que en España, donde vivo nuevamente, es de “locos” – palabras literales de uno de los médicos que me atendió)…  Hace veinte días los controles de rutina mostraron una TSH muy baja, cosa que me ha obligado a bajar los martes de 150 a 100… La próxima semana toca analítica y veremos si es necesario bajar más la dosis o no.  (Por suerte es mi médica de Irlanda quien me sigue controlando, porque si dependiera de los médicos de aquí ya me hubiesen bajado todo a 100 mg y después “Ya iremos subiendo”, que traducido es una verdadera locura!)…

¿Cuál es tu historia con la dosis?