No tenemos la culpa

NO TENEMOS LA CULPA de sufrir hipotiroidismo!

Claro y alto para nosotros y para los otros, muchos de los cuales parecen sordos pero no mudos a la hora de no querer entender lo que nos pasa, pero sí muy dispuestos a decirnos que “No nos liemos tanto la cabeza o que cambiemos de actitud. Que seamos más fuertes y decididos. Que lo que tenemos no es nada, que el médico ya lo dijo, que se mejora sólo con una pastillita”… bla, bla, bla…

Imagina que has tenido un accidente y tienes que permanecer en cama con yeso hasta las orejas esperando a que tus huesos sanen… ¿puede alguien venir a exigirte que te levantes y corras una maratón? ¿Puedes exigírtelo tú mismo?

Cuando el cuerpo duele, y el cansancio pesa no hay ánimos que lo pueda remediar.  Podemos hacer dietas y seguiremos engordando; podemos eliminar las grasas de las comidas y el colesterol seguirá estando allí. El esfuerzo hay que ponerlo en encontrar un buen tratamiento y seguirlo.

Esta es una enfermedad SERIA y GRAVE, si no se trata. Y debemos cuidarnos! Eso sí, sin culpas.

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Entre bocado y bocado

Nos sentamos a cenar. Hacia tiempo que teníamos pendiente conocer la casa de Julia y el sábado decidimos ir. Me olvidé del colesterol y disfruté uno de mis platos favoritos, la tortilla española.

Cuando me encontraba obnubilada por un trozo de patata rodeado de cebolla, una amiga de Julia me preguntó: “¿Cómo te encuentras?. Me dijeron que no has estado bien”. “Bueno, la verdad es que no. En estos últimos tiempos el hipotiroidismo me está “matando””, le respondí rápido con la intención de seguir comiendo. La verdad, pensé que la conversación iba a quedar allí, pero no. “¿Hipotiroidismo?. Creo que lo malo es el hipertiroidismo, pero el hipotiroidismo con una pastillita ya está”. En ese momento sentí que mi querido trozo de tortilla había llegado al estómago de un solo salto. Con esa misma velocidad empecé a censurar todos los pensamientos que llegaban a mi boca, ¿Tú tienes hipotiroidismo?¿Qué mierdas sabes de lo que es tener esta enfermedad las 24 horas sabiendo que jamás estarás curada? ¿Una pastillita? ¿Una pastillita?… Otra vez la misma frase, acompañada siempre de ese tono que suena a descreimiento, a exageración…

Apenas la miré. “A veces las cosas no son tan sencillas”.

No me contestó.