¿Sexo?… Hoy no, mañana no sé!

“Mi amor… Mi amor…. Mejor no hoy”… “Sí, ya sé que hace bastante que no lo hacemos, pero estoy muy cansada, me duele todo… Mañana, si?”

Con un rostro triste y con la certeza interior que mañana tampoco sería, abrazaba a mi marido quien a los pocos minutos dormía a mi lado.  Yo no podía dormir, aunque el agotamiento me vencía, estaba preocupada… ¿qué me estaba pasando? ¿porque nunca tenía ganas? … A veces me justificaba pensando que la culpa estaba en mi familia, en la manera en que me habían criado: un padre castrador que no aceptaba que su hija creciera y una madre para quien el sexo era un “trabajo”. Pero eso tampoco me convencía porque yo antes no era así. Yo disfrutaba del sexo. Pero… ¿qué había pasado?

De a poco y sin darme cuenta,  había dejado de tener ganas de hacer el amor. No sólo era el malestar físico, los dolores o el cansancio. No. Era algo más. Las ganas se habían ido.

Con mi marido lo hablábamos. Al principio ninguno de los dos pensaba en el hipotiroidismo como causa. Después de todo, ningún médico nos había comentado nada. Preferíamos no pensar y esperar. Recuerdo mis esfuerzos, solo por complacerlo, aunque él se daba cuenta y la frustración en los dos era mayor.

Pasaron meses, incluso me atrevería decir, años. Y así, igual que los kilos, el dormir, la falta de memoria…, llegué a convencerme que  en realidad yo era así: el sexo no era mi fuerte. Era una gordita desganada, dormilona y olvidadiza que además no le gustaba hacer el amor.

Un panorama genial para mi marido!

Después de un año y medio, o más,  de tomar bien la medicación y de ajustar la dosis, mi vida empezó a ser otra. Muy lentamente, como ocurre con todos los síntomas del hipotiroidismo, empecé a desandar el camino: a recuperar mi cuerpo, mis fuerzas, la memoria, y el deseo sexual. Sí, el deseo sexual también!

Una sola cosa tardó en irse en relación al sexo: a veces el  orgasmo me provocaba un “bajón de tiroxina”. Inmediatamente después me sentía mal y tenía que dormir para recuperarme.

Hoy eso desapareció y puedo tener una vida sexual normal! Y un matrimonio feliz que sobrevivió gracias a la comprensión y al paciencia de mi marido!

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Hipotiroidismo y el exceso de estrógenos

Me quedé realmente sorprendida al leer un artículo sobre el exceso de estrogeno.

Mi sorpresa fue al verme reflejada en 11 de los 16 puntos marcados en la siguiente lista:

El exceso de estrógenos produce:

  • Síndrome premenstrual
  • Depresión
  • Falta de deseo sexual
  • Desequilibrios de la glucosa
  • Necesidad de comer carbohidratos y dulces
  • Menstruaciones fuertes o irregulares
  • Pechos fibroquísticos
  • Hinchazón de pechos
  • Fibromas
  • Cáncer de pecho
  • Cáncer de endometrio
  • Vaginitis
  • Retención de agua
  • Aumento de peso
  • Hipotiroidismo
  • Osteoporosis