“El hipotiroidismo es una enfermedad tonta”

Sí, eso es exactamente lo que me dijo la endocrino argentina que visité ayer (desde hace unos pocos meses estoy en Buenos Aires). Claro que la frase venía acompañada de unos gestos más contundentes, de esos en que se levantan los hombros, se gira la cabeza de un lado hacia otro y las comisuras de los labios miran hacia abajo en un perfecto: “No tiene ninguna importancia!” Yo la miré con cierta apatía y sin sorprenderme en lo absoluto: “Claro”, dije yo para afuera, y “No tienes idea de lo que estás hablando” para adentro.
Pero la guinda de la torta la puso cuando miró la manera en que yo tomaba la medicación: 125 mg tres veces por semana y 100 el resto. Una dosis que me mantiene la TSH perfecta (1,30) desde hace casi dos años. Un logro extraordinario después de tantos años de sufrimiento… Pero no, esa manera de tomarlo le pareció muy complicado (lo curioso es que no lo toma ella sino yo, y a mí  me parece sencillísimo). Pero como mi opinión no cuenta, cogió el talonario de recetas y me recetó 112 mg por día.  A lo que le siguió una nueva orden de analíticas para ver “cómo me sentaba la nueva dosis”.
Guardé los papelitos en mi bolso con la seguridad de que no volvería a tocarlos, y para rizar el rizo y con cara de tonta le pregunté: “¿Escuché que la fruta es  mejor comerla alejada de la Levotiroxina?”. “Se escucha tantas tonterías por ahí. Sólo tenés que esperar media hora antes te comer algo, y nada más”…
“Sí, es verdad”- le respondí, “se escuchan tantas tonterías por ahí”.

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¿Me puedo morir de hipotiroidismo?

Me ha llamado mucho la atención varios comentarios, no uno o dos, sino muchos, en los cuales cuentan que han decidido dejar el tratamiento sin más, a pesar de tener un claro diagnóstico de hipotiroidismo.

Bueno, nunca hay un “sin más”, eso está claro, ese tipo de decisiones se toman por miedo, rabia, rechazo, negación… Uno no quiere estar enfermo “¿Por qué a mí?”… o por muchas otras razones.

Esto nos lleva a una de las características fundamentales de esta enfermedad: su evolución lenta (pero segura). Sin tratamiento pueden pasar varios años sin que uno sufra a plenitud todos o algunos de los síntomas. Apenas percibe que algo está cambiando: estados de ánimo, peso corporal, capacidad de concentración, sequedad del pelo… pequeñas y sutiles señales que al llegar de esta manera gradual muchas veces las registramos como problemas del momento, de la edad, o de nuestra propiedad personalidad. Al principio no sospechamos que se trata de una enfermedad.

Este es el periodo en que muchas personas  abandonan el tratamiento por unos cuantos años o de manera indefinida. Claro, al parecer nada pasa: “Dejé de tomar la medicación y estoy igual”. Pero es una trampa. Poco a poco los síntomas aparecen y se instalan en nuestra vida convirtiéndola en un verdadero infierno. Muchos de nosotros hemos abandonado carreras, estudios y trabajo porque no podíamos seguir adelante.

Y, ahora volvamos al título que puede ser alarmista pero es verdad. Un hipotiroidismo sin tratamiento o con un mal tratamiento puede llevar a la muerte. Tardará años, pero llegará un momento en que alguna parte de nuestro cuerpo no responderá más. Esto es porque es una enfermedad que afecta a todas y cada una de las células.

Por el contrario, con un buen tratamiento se puede vivir con normalidad! Pero esto tampoco sucederá de la noche a la mañana en personas que venimos arrastrando malos cuidados médicos. Cuanto más tardemos en encontrar la dosis más tardaremos en recuperarnos!

En pocas palabras: A CUIDARSE!