Tú no eres la enfermedad

Diario de una hipotiroidea

Me viene un recuerdo a mi cabeza… Sentada en la cama frente al espejo, lloraba en silencio, despacio, para que mi marido que estaba en la sala no pudiese oírme.

Vestida con una camiseta azul y el pelo recogido hacia atrás… Observaba con tristeza mis manos, mi panza, las piernas regordetas… las líneas de mi cara…¿Quién era? ¿Quién era esa persona que estaba frente a mí? Intentaba encontrar algo, pequeño, tal vez insignificante detrás de ese cuerpo cansado y dolorido que me recordará a mi misma. Pero no, no había nada. ¿Eso era posible? ¿Hasta los gestos de alegría había perdido?…  

Hubo un momento, que guardo como un tesoro. Esos instantes de tu vida que te empujan a seguir cuando parece que tocas fondo, o a disfrutar aún más cuando todo sonríe.

En una oportunidad, mi esposo me descubrió mientras yo lloraba en silencio… Se acercó, me abrazó, me miró a los ojos y me dijo: “Tú no eres la enfermedad. Qué eso no se te olvide! Yo sé quién eres: eres maravillosa y volverás a recuperarte.”

Esa frase me acompañó mientras me fui recuperando, hasta hoy cuando ya puedo verme al espejo y sonreír. Eso es lo que quiero regalarles!

FELIZ AÑO 2014!!!!

Os quiero!!!

Emma

Irlanda, frío y oscuridad

Ayer encontré una nota que escribí el año pasado estando en Irlanda. Al leerla recordé lo mal que estuve, el dolor en el cuerpo, el cansancio y los eternos días sin poder salir de casa… Todo ello sumado a uno de los grandes males de esta enfermedad: la soledad. Una soledad profunda que nace a partir de la incomprensión… No importa lo que sientas o digas, se trata de una “enfermedad benigna”, como me señaló un endocrino español… “Benigna”… Pura contradicción. Si la enfermedad fuera “benigna” no sería eso: enfermedad…

“Me alejé de la ventana, hacia frío. Septiembre en Irlanda, frío y oscuridad. Estoy cansada, muy cansada. La enfermedad me da treguas muy cortas, apenas me ilusiono… y ya, otra vez, el dolor, el cansancio… la tristeza.

Me toca preparar la comida. Todos estos meses han sido casi mi única actividad. Triste, no?. Sí. Triste, sí. Ideas muchas. Hechos muy pocos, casi ninguno. Veremos qué pasa en los próximos días.

Ya es tarde. Cenar, y después a la cama. Tal vez quede tiempo para ver alguna película.

Wicklow, 09 de octubre de 2008″

Soy Emma, y sufro de hipotiroidismo

Yo soy hipotiroidea. Sí. En este momento me siento como en un grupo de autoayuda, de esos que se ven en las películas. Justo cuando se ponen de pie, con cara de “mea culpa”, y dicen la frase que tanto esfuerzo les costó formular… “Me llamo Emma, y soy HIPOTIROIDEA”.

Un día sin más, recuerdo que fue por la mañana, me dijeron que padecía de hipotiroidismo. La endocrina, una chica joven, delgada y seguramente sana (digo ésto porque más tarde descubrí que hay dos mundos: el de los enfermos y el de los sanos…), lo dijo a la ligera… “Hipotiroidismo”. Claro, es su especialidad, pero no la mía (hasta ahora)…Lo cierto que se apuró en escribir una receta sin explicarme exactamente de qué se trataba; aunque también se le olvidaron otras cosillas, pequeñas, sin importancia… como hacerme una ecografía o recomendarme que tomase la pastilla en ayunas, lo más lejos posible del desayuno… Pero eso es para otro día.

Hoy simplemente quiero presentarme y decir que este blog responde a mi necesidad de poner en voz alta las frustraciones, los miedos, las dudas, las molestias, los enojos, los dolores (porque también duele literalmente), las ideas, las marchas y contramarchas de esta enfermedad que no se irá aunque renuncia a ella.

“Soy Emma. Y sufro de Hipotiroidismo”