¿Qué nos hace BIEN?!

Hoy uno de nuestros compañeros, Carlos, dejó un mensaje con una idea: hacer una lista de las cosas que nos hacen bien, que nos ayudan a mejorar, a recuperarnos, a aliviar nuestros síntomas, en definitiva, a tener una mejor calidad de vida, una realidad que es posible con esta enfermedad.

Pues bien, ahí van las sugerencias de Carlos, las mías, las de ustedes…

Y a seguir completando la lista para ayudarnos entre todos y todas!

LISTA DE LAS COSAS QUE NOS HACEN BIEN:

1) Agua salada (mar)

2) Hípica;

3) Ejercicios de relajación y respiración (así nos recuperamos de los bajones bruscos de tiroxina, y también ayuda en la disminución del zumbido que sentimos en los oídos );

4) Tomar la medicación dos horas antes de desayunar (de esta manera nos aseguramos una completa absorción de la tiroxina);

5) No comer fruta ni cereales durante la mañana (porque limita la correcta absorción de la tiroxina);

6) Dormir bien;

7) Caminar, trotar, nadar…

8 )  Ajo deshidratado (un comprimido a la noche ayuda a los dolores en las articulaciones);

9) Levadura (dos comprimidos al mediodía y a la noche recupera la calidad del pelo y evita su caída);

Mis queridos kilos…

La semana pasada fui al médico por unas recetas y ya que tenía tiempo (cosa rara en él) me dijo que me tomaría la presión y me pesaría. La presión normal, ahora lo de la balanza fue otra cosa… 65 kg.  A ver, no me voy a engañar, ya sabía por la ropa que no había bajado mucho… pero eso de volver a subir… Estoy cansada.

Mi techo fue de 67 kg, y me puse muy contenta cuando el año pasado había bajado a 63 kg. Recuerdo que pensé, “Bueno, ahora es cuestión de recuperar poco a poco mi peso, tampoco aspiro a mis 55 de toda la “otra” vida, pero al menos llegar a unos 58, no?”. Ilusa yo!

Sin duda tendré que esperar más tiempo a que el cuerpo se regule. Eso sí, me comprometo a hacer más ejercicio… Confieso que es mi punto débil.

Lo bueno de todo ésto es que cuando uno empieza a quejarse del peso es que está mejor… porque cuando te duele tanto el cuerpo y te duermes por los rincones, o apenas puedes levantarte del sillón, o recordar que hiciste ayer…¿quién se acuerda del peso?

Ayyy, mi querido cuerpo…

Hoy ha sido un día complicado. Podría resumirlo diciendo que hacia bastante tiempo que no me dolía tanto el cuerpo.  Sí, hoy puedo notar casi todas las articulaciones, incluso aquellas  que ni recordaba que existian como las relacionadas con el esternón y las costillas.

Me levanté tarde. No estaba cansada pero tenía esa necesidad de estar calentita en la cama, sin moverme. El día estaba bonito, así que antes de comer decidimos con mi marido ir a caminar. (A modo de paréntesis, debo añadir que estoy intentando caminar cada día, ahora que ya me siento mucho mejor. Porque, además, aunque el colesterol está más bajo, todavía está allí molestando). La cuestión es que nos fuimos a caminar, yo no me sentía cansada sino adolorida, me dolía todo, hasta el pelo. Pero sobre todo  los codos y las rodillas. Además de una suerte de neuralgia en una de las piernas. Le pedí a mi marido que fuéramos despacio porque no me encontraba bien. Así que bueno, fuimos despacio, aprovechando cada banco para sentarme un ratito. De vuelta a casa, dejé todo lo que tenía que hacer para mañana, no tenía fuerzas ni para levantar un papel.

Y aquí estoy,  escribiendo desde la cama.

Mañana será otro día, y seguramente será mejor, no?