Otra vez mi TSH está normal!

Hoy recibí los resultados de los análisis. Después de varios meses de un riguroso control, la TSH vuelve a estar normal. El número exacto es: 0.712 (los parámetros son: 0320 / 4.970)

Estoy contenta y expectante al mismo tiempo. En realidad quiero tomármelo con calma… No es la primera vez que tengo los marcadores normales. Tengo que esperar  y controlarme dentro de un par de meses para ver si no hay cambios.  Si todo sigue igual, dentro de algunos meses podré decir que estoy en la dosis.

¿Los síntomas? Menos y con menor intensidad, pero todavía alguno de ellos me siguen acompañando. Por ejemplo, a veces aparece el cansancio, los dolores en las articulaciones, los “bajones” de tiroxina, el zumbido en los oídos, el sobrepeso, incluso la alergia alrededor de los ojos. Pero, eso sí, pueden pasar muchos días sin que recuerde la enfermedad, lo cual para mí ya es como un milagro.

¿Encontrar la dosis es recuperarse totalmente? No lo sé, habrá que esperar, pero les iré contando qué pasa.

Anuncios

Alergia en la cara

Debajo de los ojos, justo al final de ellos, tengo una pequeña urticaria, una suerte de eczema en forma irregular que aparece y desaparece, se agrada o se achica según mi estado de la tiroides.  Increíble pero cierto.

Para entender ésto tengo que hacer un poco de historia.

Cuando me diagnosticaron hipotiroidismo, me recetaron Eutirox – ahora no recuerdo la primera dosis, pero era muy baja-, y me dijeron que podía tomarlo en cualquier momento del día y que volviese en seis meses.  Así lo hice, sin embargo, fue pasando el tiempo y cada vez me encontraba peor. La única respuesta de la endocrinóloga era subir la dosis cada vez que iba a verla (que siendo la seguridad pública en España, sólo era dos veces al año)… Una verdadera locura…

Después de pasar casi tres años en esta misma situación, viajé a Buenos Aires con mi marido. No me encontraba bien, pero confiaba en estar haciendo lo correcto, después de todo estaba controlada (o eso era lo que yo creía).

La “explosión” ocurrió después de una cena en un restaurante mexicano. A la mañana siguiente amanecí con todo el cuerpo hinchado y lleno de urticaria, pero sobre todo el rostro, estaba tan inflamado y enrojecido que parecía que me iba a estallar. Fiebre, diarrea, dolores musculares, mareos… son algunos de los síntomas que aparecieron con el paso de los días. Fue entonces cuando empezó mi largo peregrinar por consultorios médicos, hasta que dieron con mi analítica de tiroides: la tiroxina era inexistente en mi cuerpo y, al parecer, desde hacia bastante tiempo. Una situación muy complicada y grave si hubiese permanecido así.

¿Avisos? Tuve avisos antes de este episodio, pero les resté importancia. Repito: Yo creía que estaba bien controlada, pero evidentemente no era así. Fue entonces cuando aprendí que es INDISPENSABLE tomar la medicación en ayunas y esperar por lo menos dos horas antes de comer algo. No importa lo que digan algunos endocrinólogos sin conocimiento y sin ética.

Con el paso de las semanas la inflamación del cuerpo bajó, pero no la de la cara, pasaron varios meses hasta que comencé a normalizarme, incluso donde había estado la urticaria roja y escamosa me quedaba una mancha oscura. Sin embargo la rojez nunca llegó a desaparecer del todo, todavía, aún hoy, después de tres años, salen  algunas ronchas, poquitas y pequeñas, debajo de los ojos SÓLO cuando no va muy bien la tiroxina. Curioso o no es otro de esos signos que ponen sobre aviso cuando el hipotiroidismo no está bien regulado. Como con las cejas… pero ese es otro tema.

¿Cómo y cuándo tomar la levotiroxina?

Posiblemente el primer post de este blog debería haber sido éste, sin duda por la importancia que tiene tomar correctamente la levotiroxina; y, además, por el duro trajín y las graves consecuencias que he sufrido debido a una mala actuación médica a la hora de definir cómo y cuándo tomarla.

Durante los dos primeros años tomé una dosis muy baja y en cualquier momento del día, así me lo habían prescripto (lo curioso es que la Dra. Irene Rodríguez no fue la última profesional española en sostener que la levotiroxina podía tomarse en cualquier momento del día, un error gravísimo como más tarde pude comprobar).

En esas condiciones era imposible que mejorase, por el contrario cada día que pasaba estaba peor. No sólo el sobrepeso iba en aumento sino otros trastornos más graves: mareos, dolores musculares, cansancio, fatiga… Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue una alergia brutal que me afectó todo el cuerpo y me obligó a recorrer un sinnúmero de especialistas. Nada por un lado, nada por el otro. Sólo un detalle: mi hipotiroidismo se había agravado seriamente. Fue en Buenos Aires (estábamos allí por un mes y nos vimos obligados a quedarnos casi ocho meses debido a mi mal estado de salud) donde una médica -que “casualmente” sufría de hipotiroidismo- señaló que el desorden general que estaba padeciendo se debía a que no tomaba bien la medicación. Tan simple y tan complejo como eso. TOMAR BIEN LA MEDICACIÓN. Los consejos que me dio fueron los siguientes: tomar la pastilla en ayunas, esperar por lo menos dos horas hasta desayunar. Durante la mañana evitar comer cereales (incluso pan integral) y frutas. Y, por supuesto, tomar la medicación sin excepción, de acuerdo a la tabla de días indicados por el médico.

El proceso es largo y es lento, muy, muy lento… los marcadores pueden estar bien, sin embargo nos seguimos sintiendo mal porque nuestro cuerpo necesita muchos meses  para re-organizarse. Por ello es fundamental tener en cuenta que cualquier cambio en la medicación, por más insignificante que parezca, nos afectará bien o mal. Y la marcha atrás significará meses de malestar.