Otra vez aquí

Después de casi dos semanas de aeropuertos, maletas y cambio de casa me puedo sentar otra vez frente a la pantalla. Así que aquí estoy.

La verdad es que tenía mucho miedo de afrontar nuevamente otro cambio, sobre todo porque no me había sentido muy bien durante las últimas semanas. Pero no, no hubo mayores problemas. Bueno, a excepción del último día cuando me metí en el barco casi con los ojos cerrados, apoyándome en las barandillas y buscando un asiento desesperadamente.

Esa mañana me encontré un poco embotada, de pronto sentí un leve hormigueo y cierto endormecimiento en la boca y en la cara. “Ahora no, por favor…” pensé. No era un buen momento para que tuviese una “descompresión de tiroxina”, sencillamente porque no tendría un lugar donde poder descansar, y además necesitaba hacer unos trámites, mover maletas, bolsos… En fin, traté de no pensar y seguir adelante. Sin embargo, sabía que los síntomas no se detendrán sino que irían a más, así que aproveché cada segundo que tuve para estar sentada sin hablar (y sin que me hablen!). Eso fue mi salvación.

Lo más embarazoso fue camino al puerto. Nos recogió José, un amigo, que venía acompañado por Lucia, a quien conocimos en ese momento. Apenas subimos al auto, con vergüenza y resignación, les dije que intentaría dormir todo el trayecto, más de una hora, porque no me sentía bien. No me preguntaron nada y hablaron en voz baja para no molestarme. No dormí, pero el estar muy quieta y en el semi-sueño me permitió subir a ese barco y llegar a la nueva casa, de lo contrario hubiese tenido que posponer el viaje como me había sugerido mi marido. En fin, ya hablaré con José, sé que lo entenderá.

3 comentarios en “Otra vez aquí

  1. Queridas mujeres, muchos de los síntomas que ustedes comentan los padezco. Al principio creí que estaba depresiva, me tiré a la cama pero no era lo que deseaba. Sola me “obligué” a salir de ese pozo. Lo hice comenzando a caminar por los lugares verdes, luego a respirar bien -creo yo- y encontré un CD de relajación para el estrés porque eso me ayudó a caer. Ahora hago mucha gimnasia y dieta. Aprendí a comer bien y sano. En una palabra estoy luchando por cambiar de modo de vivir. Visité a un psiquiatra quien me diagnosticó síndrome premenstrual, no dudo en padecerlo. Este año los análisis de sangre de rutina me dieron hipotiroidismo subclínico y hace tres días empecé a tomar T4. ¿No sé si la conocen? Me gustaría que me contesten y me cuenten más sobre este padecimiento. Realmente es horrible la sensación que a veces me produce.
    Cariños
    Poiesys

  2. Te entiendo. Me pasé años creyendo que todo era culpa mía, que era una holgazana; y, además, para los otros me había dejado abandonada. De pronto me convertí en la gordita que hacia nada para “cambiar”. Pienso que mientras no haya más información sobre lo que nos pasa seguiremos siendo víctimas de la mirada de los demás y de nosotras mismas. Por eso abrí este blog, intentando que hablemos entre nosotras/os y que los demás conozcan lo que padecemos diariamente.
    Besos y ánimo!

  3. Emma, a veces se hace muy dificil. Yo me quedé muchas veces sin poder salir de mi casa, poniendo excusas… Me encerré. Ahora estoy un poco mejor, pero no todos los días. Tengo que esperar me dice el médico.
    Saludos a todas!

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