¿El Kéfir nos hace bien?

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Hace unos meses empecé a tomar Kéfir de agua, ¿no sé si lo conocen? Son esos granulitos de origen milenario que se ponen en agua o en leche y que nos ayudan a sentirnos mejor. Regulan la flora intestinal, levantan las defensas del organismo… y muchos otros etcéteras beneficiosos para la salud.

Pues bien, al principio sólo noté cosas buenas. Me sentía con más energía, los resfriados no se me “pegaban” (ahora estoy viviendo en invierno) y mi mayor alegría fue olvidarme del estreñimiento! Sí, ese uno de las pocas molestias que arrastro del hipotiroidismo (aunque para disculpa de la enfermedad, estoy llevando una vida muy sedentaria…).

Feliz, lavaba a los granulito, los alimentaba, les cambiaba el agua… Hasta que un día, unos dos o tres meses después de consumir diariamente esa agua, empecé a sentirme mal. Volvieron los bajones de tiroides, con dolor de cabeza incluido. Me sentía débil, como si me hubiese pasado una flota camiones por encima, y malestar en el estomago, los labios se me adormecían… Ese malestar que tantas veces he contado…  No podía creerlo, hacia mucho, mucho tiempo que no pasaba por eso. Estuve un sábado tirada en el sillón. Y pensé, y pensé y volví a pensar qué podía ser lo que me estaba provocando eso. Algo había que me afectaba la tiroides. Recuerdo esa tarde repasando mis días, mis hábitos, mis costumbres, mi comida, mi vida de los últimos meses… ¿qué había cambiado? Y lo único que había cambiado era el Kéfir. Había empezado a tomar kéfir.

La verdad es que me resistía en pensar que el kéfir podía estar provocándome aquello. Así que hice una primera prueba: dejé de tomarlo durante dos semanas. ¿El resultado? A los pocos días los síntomas desaparecieron. Volví a ser la de siempre.

Pero no contenta con eso, al mes retomé el kéfir, quería ver qué pasaba… Pensé que tal vez sólo era casualidad… Pero no. Los síntomas volvieron y tuve que abandonarlo por segunda vez y por segunda vez a los pocos días volvía a sentirme bien.

Hoy sigo preparando el kéfir para mi marido, y regalándolo a quién lo necesite. Yo no he vuelto a probarlo

¿y ustedes?

Bajón y dolor de garganta

Son casi las siete de la tarde. En este momento comienzo a tener lo que llamo un “bajón de tiroxina”. Se me cierran los ojos. Me duele la cabeza, los ojos y la garganta. Es curioso el dolor de garganta, a veces aparece cuando tengo un bajón o el agotamiento típico del hipotiroidismo. Al principio creía que se trataba de un posible resfriado con anginas y usaba algún medicamento, pero luego me di cuenta que no tiene que ver con eso sino con esta enfermedad. Aparece y después de unas cuantas horas se va.

Tengo náuseas. Me cuesta concentrarme. No escribo bien, confundo las letras en el teclado. Me cuesta respirar, o mejor dicho, respiro lento, muy lento. Tengo sueño. Quiero ir a la cama pero estoy esperando a que pase porque tengo que terminar un trabajo. Ya es tarde. Me voy a recostar sobre la silla y cerraré los ojos un rato mientras dejo “caer” todos los músculos. Ésto siempre funciona. Ahora vuelvo.

Salir, se sale

Diario hipotiroideaHoy encontré una nota que pensaba publicar hace un par de meses y que por razones de tiempo abandoné en el borrador. Leerla fue sorprenderme. Había olvidado lo mal que estaba hace apenas unas semanas. Sonreí y me alegré -posiblemente por primera vez- que pudiese olvidar. Por entonces los bajones de tiroxina era prácticamente diarios, ahora apenas aparecen tímidamente en algún momento de la semana…

“No estoy bien, otra vez. A veces no sé si se trata del agotamiento o qué. Estoy como “borracha”, en medio de un sopor, pero intento escribir. Ya es tarde. Hoy salí a dar una vuelta en bicicleta y me cansé mucho. Además estoy con la regla. Dormí una siesta larga. Y después de cenar (apenas co

mí porque sentía un poco de asco) empecé a sentirme mal. Muy lentamente entré en esta especie de sopor, los parpados me caen pesados, los hormigueos, las náuseas, el cansancio, el no poder pensar bien, (me quedo en blanco en medio de la conversación) y el zumbido en los oídos. Hoy necesito meterme pronto en la cama”.


Después de casi tres años de oscuridad, miedo e incomprensión… De visitar a más médicos que en toda mi vida… De no tener, en muchos casos, más solución que mi propia experiencia… De estar tirada en un sofá horas y horas, esperando… Empiezo a estar bien… Y todavía no puedo creerlo…

Náuseas

Hace dos días que no tengo síntomas, ni siquiera cansancio. Es raro. Y estoy feliz.

Ayer por la tarde fui hacer algunas compras, cosas para la nueva casa (“nueva” es un decir porque tiene más de 200 años), que comienza a ser un verdadero dolor de cabeza, todavía no terminamos de pintar cuando ya salen goteras… En fin, sería cerca de las seis de la tarde y después de ponerme el abrigo nos dispusimos a salir, mi marido y yo. En ese momento, lo miré seria y le dije: “No vayamos muy lejos, porque seguro que dentro de poco me empiezo a sentir mal”. Sentirme mal es: necesitar una cama urgente porque las náuseas, el dolor de cabeza, el entumecimiento y los mareos son tales que si no descanso cómoda, en silencio y con los ojos cerrados DE INMEDIATO siento que me desmayo (y creo que sucedería). Pero la cuestión que me sorprendió fue otra, y es el hecho de tener miedo, de cubrirme por si, de limitarme por las dudas. No quiero que eso suceda. No quiero vivir rodeada de “Y si”.

Ni ayer por la tarde ni hoy he sentido nada. En este momento estoy bien. Y no es poco!

Aquí dejo un link:http://www.medhelp.org/forums/Thyroid/messages/83.html

Se trata de un foro anglosajón sobre el tema de las náuseas en el hipotiroidismo. Me hizo sentir menos “bicho raro”.

No estoy bien

Estos días no he estado bien. Ahora mismo es mi marido quien escribe. No quería dejar pasar más tiempo sin decir “HOLA”.

Las náuseas, los hormigueos, el dolor de cabeza, la falta de visión no han querido abandonarme en esta última semana. Mañana perdiré cita a la endocrinóloga. Veremos qué me dice.

No sé… a veces tengo miedo de tener una enfermedad grave.

“¿Hay alguien que le esté pasando lo mismo?”

¿Me está escuchando, doctor?

Hace unos minutos, buscando otros papeles, encontré una lista de síntomas que le lleve por escrito al médico. Aún recuerdo su cara…

Sentada allí mismo, y tapada a medias por su monitor, desplegué el papel, y empecé…Claro lo que no se esperaba es que detrás de “Voy a leerle…”, hubiera una lista eterna de dolencias (y juro que lo padecía todo y todo junto)… “debilidad; dolor corporal, sobre todo en las articulaciones; cansancio; neuralgia en el cuello;…

En ese momento me interrumpió.

-“Sí, está bien, está bien”, me dijo con cara de estar mirando a una histérica desquiciada.

-“Si me permite…”

- “Bueno, sigue leyendo…” . E inmediatamente dejó de prestarme atención y se puso a escribir en su ordenador.

Total que por rabia o por desesperación continué leyendo.

-… hormigueo en la boca; caída del pelo; alergia alrededor de los ojos; problemas para ver, y para concentrarme; menstruaciones dolorosas y abundantes; nauseas; etcétera, etcétera, etcétera… ”

Cuando terminé apenas me miro. Escribió la nueva receta de Eutirox y, mientras me la daba, me aconsejó: “Si te fijas en Google encontrarás mucha información sobre hipotirodismo”.