Me ha llamado mucho la atención varios comentarios, no uno o dos, sino muchos, en los cuales cuentan que han decidido dejar el tratamiento sin más, a pesar de tener un claro diagnóstico de hipotiroidismo.
Bueno, nunca hay un “sin más”, eso está claro, ese tipo de decisiones se toman por miedo, rabia, rechazo, negación… Uno no quiere estar enfermo “¿Por qué a mí?”… o por muchas otras razones.
Esto nos lleva a una de las características fundamentales de esta enfermedad: su evolución lenta (pero segura). Sin tratamiento pueden pasar varios años sin que uno sufra a plenitud todos o algunos de los síntomas. Apenas percibe que algo está cambiando: estados de ánimo, peso corporal, capacidad de concentración, sequedad del pelo… pequeñas y sutiles señales que al llegar de esta manera gradual muchas veces las registramos como problemas del momento, de la edad, o de nuestra propiedad personalidad. Al principio no sospechamos que se trata de una enfermedad.
Este es el periodo en que muchas personas abandonan el tratamiento por unos cuantos años o de manera indefinida. Claro, al parecer nada pasa: “Dejé de tomar la medicación y estoy igual”. Pero es una trampa. Poco a poco los síntomas aparecen y se instalan en nuestra vida convirtiéndola en un verdadero infierno. Muchos de nosotros hemos abandonado carreras, estudios y trabajo porque no podíamos seguir adelante.
Y, ahora volvamos al título que puede ser alarmista pero es verdad. Un hipotiroidismo sin tratamiento o con un mal tratamiento puede llevar a la muerte. Tardará años, pero llegará un momento en que alguna parte de nuestro cuerpo no responderá más. Esto es porque es una enfermedad que afecta a todas y cada una de las células.
Por el contrario, con un buen tratamiento se puede vivir con normalidad! Pero esto tampoco sucederá de la noche a la mañana en personas que venimos arrastrando malos cuidados médicos. Cuanto más tardemos en encontrar la dosis más tardaremos en recuperarnos!
En pocas palabras: A CUIDARSE!














